El simple acto de convivir con un perro —acariciarlo, jugar con él o compartir momentos cotidianos— podría tener efectos positivos que van mucho más allá del bienestar emocional. Nuevos hallazgos científicos sugieren que el contacto frecuente con perros puede contribuir a reducir el estrés, mejorar la salud emocional e incluso retrasar algunos procesos asociados al envejecimiento.
Diversos estudios han observado que la interacción con perros favorece la liberación de oxitocina, conocida como la “hormona del apego”, la cual está relacionada con sensaciones de calma, confianza y vínculo emocional. Al mismo tiempo, se ha detectado una disminución en los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que ayuda a regular la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
Menos estrés, más equilibrio emocional
Investigaciones recientes indican que pasar tiempo con perros puede ayudar a disminuir síntomas de ansiedad, depresión y fatiga mental. Incluso breves sesiones de interacción —como acariciar a un perro durante unos minutos— pueden generar un efecto relajante inmediato, especialmente en personas con rutinas demandantes o altos niveles de estrés.

¿Un aliado contra el envejecimiento?
El impacto positivo no se queda solo en la mente. Los expertos señalan que la reducción constante del estrés crónico puede influir en procesos celulares relacionados con el envejecimiento, ya que el estrés prolongado está vinculado al deterioro del sistema inmunológico y a la inflamación. Además, quienes viven con perros suelen mantener mayor actividad física, mejor calidad del sueño y una rutina diaria más estructurada, factores clave para un envejecimiento saludable.

Beneficios a cualquier edad
Desde niños hasta adultos mayores, el vínculo humano-perro ha demostrado beneficios sociales y emocionales. En personas mayores, por ejemplo, la convivencia con un perro puede reducir la sensación de soledad y fomentar un mayor sentido de propósito.
Aunque los científicos aclaran que los perros no son una “cura” antienvejecimiento, coinciden en que su presencia puede ser un poderoso complemento para una vida más equilibrada, activa y emocionalmente sana.